Millésime Rosé, el cava que conquista el mundo

Brindis con cava Pago de Tharsys Millésime Rosé

El mundo del vino,  al igual que cualquier sector, evoluciona  y se adapta  a los nuevos tiempos y la moda del rosé es una de esas tendencias de consumo a analizar.  En la última década los cavas rosados han aumentado considerablemente su demanda en  España y en mercados internacionales, multiplicando  por tres su producción dentro de la DO CAVA.  Pago de Tharsys Millésime Rosado es un buen ejemplo de este auge del rosé entrando en el Top Cavas de reconocimiento mundial.

Premios internacionales: Desde Finlandia hasta Japón

Nuestro cava Pago de Tharsys Millésime Rosé sigue cosechando éxitos. El más reciente nos lleva a Finlandia. El mes pasado era calificado como el segundo espumoso más valorado del país, compitiendo con miles de referencias de todo el mundo. Entre los críticos que intervenían en la selección encontramos a la Master of Wine Essi Avellan , experta en champagnes y espumosos,  y  las notas de cata aparecían en las secciones especiales del periódico nº1 del país, Helsingin Sanomat.

Un reconocimiento que se suma a otros muchos de carácter nacional e internacional. Nuestro rosé se colgaba la medalla de oro en Japón y Bruselas (Sakura Awards 2014 y Concurso Mundial de Bruselas 2012) y también en España, obteniendo el año pasado la calificación de vino fuera de serie en el Concurso Internacional de Vinos Akatavino Sumilleres de España (CIVAS 2016).

Millésiem Rpsé, Medalla de Oro nacional e internacional

Millésime Rosé, Medalla de Oro nacional e internacional

El origen del cava Millésime Rosé

Todos los vinos de Pago de Tharsys surgen de la necesidad de expresar  o conseguir con ellos algo que hasta el momento no se había alcanzado.

Entonces,  ¿cuál era el concepto que perseguíamos al crear este cava? El concepto era elegancia, la necesidad de obtener un producto más sutil en los matices que el rosado que hasta entonces habíamos elaborado, que era el Pago de Tharsys Rosado.

El potencial de la uva garnacha

La garnacha fue la variedad elegida. Tras probar otras alternativas, por su expresividad, su calidad aromática, por su equilibrio y por no  presentar excesivo color, para nosotros, de las autorizadas por la Denominación de Origen CAVA, la uva garnacha es la mejor para obtener vinos rosados.

La forma de elaboración del vino base se hace de forma especial para que, de la piel, se extraiga la justa cantidad de color, aromas y estructura  y finalmente estas premisas nos llevan a preparar una  maceración casi inexistente. Tratamos a la uva garnacha casi como si fuera una variedad blanca, para que la cesión de color y aroma sea muy suave, muy sutil y no enmascare otros matices que  queremos que enriquezcan  el resultado final.

Por tanto después del despalillado y estrujado, las uvas van directamente a la prensa donde tiene lugar una muy ligera maceración. Sólo se usa para este vino base la porción de mosto sangrado y tras su limpieza estática, se fermenta entre 16 y 17º C.

En el vino base resultante ya empieza a vislumbrarse el resultado final y se obtiene un rosado de delicadas y suaves características organolépticas.

Burbujas elegantes y sutiles

La segunda fermentación tiene lugar en una botella de formato especial para preservarlo de las alteraciones organolépticas que produce la luz. Cuando se saca al mercado es siempre tras una larga crianza sobre sus lías que lo hacen que sea reserva, con el fin de dotarlo de los matices que le da esta crianza y que la burbuja se integre totalmente en el producto resultante.

Ya por último, decidimos que fuera brut  para hacerlo suave y armonioso en su paso por boca.

El resultado de este esfuerzo se llama Millésime Rosé y os invitamos a que lo saboreéis en un maridaje especial, en un atardecer de verano, con unos ahumados o con un tradicional arroz dominical  y como siempre, en buena compañía cavalovers.

9 mayo, 2017